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| Dr. Tomoe |
Publicado: Dom Mar 18, 2007 5:43 pm |
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Moderador

Registrado: 13 Jul 2006
Mensajes: 342
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Destino
Destino... La única cosa inescrutable que puede haber es eso, ni siquiera los dioses están por encima de todo pero... Nadie puede enfrentar al destino ¿O sí? Esa pregunta perforaba la mente de Cronos mientras esperaba sentado en su trono de oro y marfil, en medio del salón más majestuoso del Templo Celestial, donde una vez moró su padre, Urano.
Recordaba como la Madre Tierra; Gea, su madre, le incitó a que matase a su padre, que entonces era el soberano del Universo, en aquel tiempo era joven e inexperto, le gobernaba un profundo odio hacia su estricto y lujurioso progenitor. Para él fue el colmo verlo en brazos de Nyx, riendo y festejando; ¿Tal vez no sabía su destino? Urano siempre aseguró conocerlo, más no dominarlo, eran las únicas palabras humildes que había oído de su boca: “Puedes conocer tu destino, pero no escaparás de él”
Entonces, quizá el siempre lo supo, su hijo, el menor, lo iba a matar y arrojar al Tártaro... Entonces... ¿Por qué estaba en aquel lugar festejando con su amante? ¿Por qué no huyó o buscó protección? Quizás Océano le hubiera defendido... Cronos frunció el ceño, furioso por no entender los actos de su padre, a los que nunca prestó atención cuando estaba a las puertas de la gloria celestial. Tal vez, el dios del Cielo sólo quería pasar sus últimos momentos en la más absoluta felicidad, sí, en los brazos de la diosa a la que amaba de verdad.
Aquellos pensamientos hicieron que el rey de los titanes se levantara bruscamente, aunque quizás ni se dio cuenta, la confusión enredaba más y más su mente y espíritu. Pensar eso sería como asegurar que Urano, la mismísima personificación de la arrogancia y la altivez, había aceptado el destino de ser destronado por su propio hijo, no había hecho nada por evitarlo, ni siquiera intentar matar a su futuro verdugo cuando aún era un indefenso infante, tal como había hecho... Sí, por el maldito destino había arrojado a cada uno de sus hijos al Tártaro, para asegurarse el Trono del Universo hasta el fin de los días.
El alma del titán lloraba lágrimas de sangre al recordar cada vez que nacía uno de sus descendientes, del cuerpo de su bienamada hermana y esposa, Rea. Ella los abrazaba con su infinita ternura, ese amor incondicional que siempre la caracterizó y que lo conquistó desde el primer momento en que la vio, Como le dolía el haber fundado el odio en aquella diosa apacible en su locura, ahora ella lo había abandonado... ¿Qué importaba la lealtad de cientos de titanes? Cuando el único ser que de verdad le importaba le odiaba desde lo más profundo de su alma.
En su delirio, Cronos creyó escuchar las risas inocentes de cada uno de sus hijos: Primero Deméter, luego Hades, Hera, Hestia, y más tarde Poseidón. Cada uno de ellos le sonreía aún mientras él estaba a punto de lanzarlos al abismo, en ningún momento dudaron del amor de su propio padre, el titán maldijo en susurros, no se merecía el amor de nadie, era un monstruo mucho peor que su padre.
En aquel momento de reflexión, el Emperador del Cosmos pensó en lo irónico que resultaba que, a fin de cuentas, un de sus hijos sería quien lo destronase. - El más joven - susurró en silencio, con una sonrisa en los labios al recordar su “hazaña”. El titán pensaba ahora que debió suponer que una madre no aceptaría la muerte de sus hijos eternamente... ¿Y si hubiera mirado lo que contenían aquellas mantas antes de lanzar al Tártaro una mera piedra? ¿Habría cambiado algo? No tenía sentido pensar en ello, simplemente era parte del inescrutable destino del que siempre le habló su padre. - Ja, lo único que ese anciano arrogante quiso enseñarme y yo no lo escuché. - habló de nuevo el titán, mirando por última vez la gloria por la que había luchado: Un palacio como cien montañas y el lugar más hermoso del Universo era el salón del trono. - Sin Rea, esto no es nada... - murmuró con los ojos cerrados -
Las enormes compuertas color platino con bordes dorados se abrieron estrepitosamente, Cronos volteó pues estaba mirando en ese momento su trono vacío. Una sonrisa se formó en el rostro de Cronos, tal vez la última, ahí estaban los bebés que un día lo amaron infinitamente, Hades con su sombrío rostro, Poseidón con su colérica mirada, Zeus con cinismo que maquillaba un rostro misterioso, y sus tres hermosas hijas: La orgullosa Hera, la valerosa Deméter, y la prudente Hestia.
Los Seis no dijeron nada, sus miradas gobernadas por el odio hacían inútiles las palabras, la sonrisa de Cronos se acentuó al ver a su esposa, con sus cabellos verdes y cortos, y su túnica blanca como el mismo Éter, su mirada no parecía albergar ira ni odio, sino más bien compasión.
- Ya es hora de que pagues todos tus pecados, padre. - Afirmó Zeus, el más joven de los seis, quien fue el primero en acercarse, haciendo un ademán para que sus hermanos no interviniesen, aquella sería su batalla. Tras mirar por última vez a su esposa, Cronos se despojó de su capa, dejando ver una armadura majestuosa que desplegaba un brillo pulcro y de color platino, que no llegó a cegar a Zeus, doce alas angelicales, seis a cada lado, se desplegaron al tiempo que el infinito cosmos del Rey de los Titanes. - ¿Pagar por mis pecados? Di más bien que es hora de obedecer las órdenes del destino, es lo mismo que me dijo mi padre antes de que lo... ¡¡MATARA!!
Aquella última exclamación fue el grito de guerra que inició la batalla, un aura dorada y chispeante recorrió el cuerpo de Zeus en contraposición al cosmos galáctico y universal de su padre, que se había armado con su arma insignia, el Megas Drepanon, la hoz divina con la que derrocó a su padre, y con la que pensaba aplastar al mismo destino. Un corte horizontal del arma hizo desgarrar la realidad, provocando sendas explosiones que fragmentaron el pulcro suelo color cielo del salón del trono, gracias a sus sentidos el hijo de Rea pudo esquivar el ataque de un salto, lo que le puso en ventaja para lanzar una tanda de rayos contra el titán, quien se protegió de ellos girando rápidamente la hoz de oro. Pese al fallido intento, el altivo dios del rayo volvió a lanzarse contra su padre, bloqueando y rehuyendo a la vez los cortes dimensionales que su padre generaba gracias al Megas Drepanon, lo primero que pasó por la mente de Zeus fue arrebatársela, así tendría una mínima posibilidad. Rea y el resto de sus hijos, por su parte, veían expectantes la batalla, ávidos de intervenir pero sabía que el más joven de los hijos de Cronos no lo permitiría.
Cuando Zeus creyó estar en una posición ideal para arrebatarle el Megas Drepanon a su padre, éste lanzó un fulgor escarlata desde sus ojos que lo lanzó al aire, permitiendo al titán desgarrarle el pecho a su hijo más joven, éste cayó pesadamente al suelo. - ¡Hijo! ¡Hermano! - gritaban los espectadores, preocupados por el destino de Zeus, Rea miró suplicante a Cronos pero éste parecía ajeno a todo, su mirada reflejaba cierta locura - ¡Yo venceré al destino! - exclamó golpeando el corazón de Zeus con el extremo punzante de la hoz, o eso pareció, gracias a su puro cosmos, bendecido por su madre y su abuela, el dios del relámpago pudo contrarrestar el golpe pero provocando así una fuerte herida en el abdomen de su padre - Maldito destino... - dijo con voz débil mientras caía desangrado al piso, de su boca y abdomen salían ríos de sangre que formaban un charco alrededor del dios caído, pero eso a nadie parecía importarle, todos se lanzaron a ayudar al valiente Zeus, Hades lo sostuvo y el resto de sus hermanos le miraban sonrientes, sin embargo, Zeus sabía que madre no vería impasible al caído Rey de los Titanes, con mucha dificultad y sosteniéndose la herida, fue caminando lentamente hacia el cuerpo inerte de su padre, donde su madre lloraba la muerte del amor de su vida, pese a que trataba de parecer feliz por la victoria de su hijo, unas espesas lágrimas afloraban en el antes apacible y alegre rostro de la diosa.
Los demás crónidas miraban expectantes, todos mostraban un profundo odio hacia el hombre que los había arrojado al infierno, pero en el fondo de sus corazones, sentían un profundo dolor al ver a su padre moribundo, el Rey de los Titanes, sin embargo, yacía inconsciente con una sonrisa. - Perdiste tú batalla contra el destino, amor.. - decía Rea, siendo cortada por la cálida mano de su joven hijo, quien la miró sonriente, tratando de consolarla - ¿Le... matarás... verdad? - preguntó temblorosa - No - respondió inmediatamente Zeus, al fin y al cabo el es... Mi padre - |
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| SS Goku 4 |
Publicado: Lun Mar 19, 2007 11:04 am |
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Santo Sapri

Registrado: 25 Oct 2006
Mensajes: 375
Ubicación: En un lugar del Inframundo.
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Buen fic veop que ahora son con ams contenido profundo bien hecho.  |
_________________ Sevillano hasta la muerte...
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| SeaDragon Kanon |
Publicado: Mar Mar 27, 2007 10:43 am |
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Site Admin

Registrado: 12 Jul 2006
Mensajes: 629
Ubicación: Atlantico Del Norte.
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| Buen fic amigo tomoe |
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